Mas de un siglo atrás, un sueño cruzó el atlántico, Felipe Garavaglia, nacido en Turín - Italia, llegó a Mendoza en 1898 con el espíritu inquieto de los inmigrantes que forjaron esta tierra. Trajo consigo la pasión por el trabajo, el valor por la familia y la convicción de que el vino sería su legado.